Desiderata

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Camina plácido entre el ruido y la prisa, y piensa en la paz que se puede encontrar en el silencio. Hasta donde sea posible y sin rendirte, mantente en buenas relaciones con las personas.

 Enuncia tu verdad de una manera serena y clara; y escucha a los demás, incluso al torpe e ignorante; también ellos tienen su propia historia. Esquiva a las personas ruidosas y agresivas; pues son un fastidio para el espíritu. Si te comparas con los demás, te volverás vano y amargado; pues siempre habrá personas más grandes y más pequeñas que tú.
Disfruta de tus éxitos lo mismo que de tus planes. Mantén el interés de tu propia carrera, por humilde que sea; ella es un verdadero tesoro en el fortuito cambiar de los tiempos. Sé cauto en tus negocios; pues el mundo está lleno de engaños.
Más no dejes que esto te vuelva ciego para la virtud que existe; hay muchas personas que se esfuerzan por alcanzar nuevos ideales; la vida está llena de heroísmo. Sé sincero contigo mismo. En especial no finjas afecto. Ni seas cínico en el amor; pues en medio de todas las arideces y desengaños es perenne como la hierba. Acata dócilmente el consejo de los años, abandonado con donaire las cosas de la juventud.
Cultiva la firmeza del espíritu para que te proteja en las adversidades repentinas. Pero no te tortures con fantasías.

Muchos temores nacen de la fatiga y la soledad. Más allá de una sana disciplina sé benigno contigo mismo.

Tú eres una criatura del universo, no menos que las plantas y las estrellas; tienes derecho a existir. Y sea que te resulte claro o no, indudablemente el universo marcha como debiera.
Por eso debes estar en paz con Dios, cualquiera que sea tu ideal de él, y sean cualesquiera tus trabajos y aspiraciones, en la bulliciosa confusión de la vida conserva la paz con tu alma. Aún con tu farsa, penalidades y sueños desbaratados, el mundo es todavía hermoso. Sé cauto….. ESFUERZATE POR SER FELIZ

El último trato

Por Rabindranath Tagore

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Una mañana iba yo por la pedregosa carretera,
cuando espada en mano, llegó el Rey en su carroza.
“¡Me vendo!”, grité. el Rey me cogió de la mano y me dijo:
“Soy poderoso, puedo comprarte.” Pero de nada le valió su poderío
y se volvió sin mí en su carroza.

Las casas estaban cerradas en el sol del mediodía
y yo vagaba por el callejón retorcido
cuando un viejo cargado con un saco de oro me salió al encuentro.
Dudó un momento, y me dijo: “Soy rico, puedo comprarte.”
Una a una ponderó sus monedas. Pero yo le volví la espalda y me fui.

Anochecía y el seto del jardín estaba todo en flor.
Una muchacha gentil apareció delante de mí, y me dijo:
“Te compro con mi sonrisa.” Pero su sonrisa palideció
y se borró en sus lágrimas. Y se volvió sola otra vez a la sombra.

El sol relucía en la arena y las olas del mar rompían caprichosamente.
Un niño estaba sentado en la playa jugando con las conchas.
Levantó la cabeza y, como si me conociera, me dijo:
“Puedo comprarte con nada.” Desde que hice este trato jugando, soy libre.

Tus hijos no son tus hijos

Kahlil Gibran

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Tus hijos no son tus hijos

son hijos e hijas de la vida
deseosa de si misma.
No vienen de ti, sino a través de ti
y aunque estén contigo
no te pertenecen.
Puedes darles tu amor,
pero no tus pensamientos, pues,
ellos tienen sus propios pensamientos.
Puedes abrigar sus cuerpos,
pero no sus almas, porque ellas,
viven en la casa del mañana,
que no puedes visitar
ni siquiera en sueños.
Puedes esforzarte en ser como ellos,
pero no procures hacerlos semejantes a ti
porque la vida no retrocede,
ni se detiene en el ayer.
Tú eres el arco del cual, tus hijos
como flechas vivas son lanzados.
Deja que la inclinación
en tu mano de arquero
sea para la felicidad.